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viernes, 19 de agosto de 2011

El Don Creativo (fragmento) Sobre el fin del movimiento estudiantil



Maquina de cagar máquina de mear
Casi todo acaba en eso
Máquina de cagar máquina de cagar
La naturaleza no es obscena
 
Allen Ginsberg.
Muerte y Fama

Una real democracia permitiría que una mayor parte de ciudadanos puedan acceder al modelo educativo. Esa es la lucha de fondo del movimiento estudiantil, pero uno se pone la mano en el corazón y se pregunta ¿Cuál fue el nivel de toda mi educación? Me arriesgo a creer que el 80% respondería al unísono ‘pésimo’. Entonces uno vuelve a preguntarse ¿es esto lo que queremos? ¿Que una mayor cantidad de ciudadanos ingrese a este modelo hacedor de empleados profesionales, de prácticos ignorantes, de gente que no es creativa? 

Un verdadero cambio estructural a la educación no sólo radica en que sea gratuita o no, o que haya lucro o no, o que haya otra superintendencia de educación más o no. El cambio real, profundo e importante está en lo que estamos enseñando. En efecto, los estudiantes luchan por el derecho legal a la educación, pero en el fondo de eso también está la idea de que todos queremos ser profesionales y ahí radica gran parte del problema. Para todas las clases sociales que uno de sus hijos sea un profesional universitario es la coronación de un sistema educacional, o dicho de otra manera, es el éxito intelectual, lo cual significa el comienzo de un posible éxito económico, social, cultural, etc.


El sistema educacional-económico nos fija un origen y un destino. Desde que entramos a kínder sabemos que se comienza una ‘carrera por una carrera’ que durará doce años en los cuales el gran porcentaje de lo que aprendemos es para rendir una prueba de selección universitaria. Los doce años previos de educación no pueden ser una preparación para un examen de ingreso a un sistema universitario empresarial y de pésima calidad. ¿Cuánto de lo que aprendimos en básica y media nos sirve en la universidad? Nada ¿Es esto lógico? La enseñanza básica y media son el preuniversitario más largo del mundo, con toda la contradicción que eso significa. Uno se pregunta, si un día ya no existiera la PSU ¿qué enseñarían los colegios? 

Por eso la gran revuelta educacional va en no homogenizar las capacidades, volver a valorar el don creativo y no sólo las aptitudes intelectuales, en no generar profesionales sino creadores, sea en el área que sea. La educación actual nos obliga a consumir un bien y luego utilizarlo en un momento determinado que es la prueba de selección, en la cual los estudiantes que no han tenido una educación de calidad no están en las mismas oportunidades de ‘ganar’. ¿Esta es la educación que queremos perpetuar? Este modelo educacional no puede seguir. Por eso una verdadera reforma no pasa por si es gratis o no, o si hay más burocracia fiscalizadora. 

La revuelta tiene que ver en cómo vivimos la educación de manera creativa y ese primer punto es pasar de ser consumidor a productor. Me explico. La educación, la religión, la ley, el arte, la biología, la economía, en sí, el sistema mismo nos condiciona a ser consumidores, es decir, aprender es consumir información, creer en consumir estatutos teológicos, ser ciudadano es consumir las interpretaciones de una constitución, vivir es consumir recursos, etc. El ser humano se ha constituido como una máquina, máquina de cagar y de mear como dice la cita de esta nota. Todo lo que consumimos termina en un desecho. Los recursos naturales, el arte, la religión, las leyes, la libertad al entrar en la vida humana terminan convirtiéndose en basura, pues la máquina no funciona, no es creativa. No es útil a nadie más que al que nos vende el producto para que nosotros lo consumamos y produzcamos un desecho, basura cultural, basura religiosa, basura legal que es el cúmulo donde vivimos. La ruina de la civilización.

¿Qué pasaría si en vez de comprar las lechugas las siembro? ¿Qué pasaría si en vez de mandar a mis hijos doce años a una educación institucionalizada de pésima calidad los mando a instancias educativas comunitarias especializadas en desarrollar su creatividad para la vida? ¿Qué pasaría si en vez de creer en un Dios imperativo participo en experiencias colectivas de vivir a Dios en el día a día? ¿Qué pasaría si en vez de creer que estoy determinado por mi código genético me planteo poder sanar el daño que han hecho mis ancestros? ¿Qué pasaría si en vez de comprar ropa las produzco?  O sea, ¿qué pasa si en vez de consumir mi comunidad y yo empezamos a crear, a producir? 

La respuesta: terminamos con el modelo actual que vivimos y comenzaríamos a vivenciar el don creativo, la creatividad cotidiana, la creatividad colectiva y esa es la única herramienta de transformación social. Es más, el ser humano como especie ha podido llegar hasta el día de hoy no por su fuerza física, ni por su razonamiento, ni por su empatía con las otras formas vivas sino exclusivamente por su creatividad, que le ha servido para proponer soluciones a problemas que nunca había tenido.

Yo no quiero marchar por una educación institucionalizada sino que por una formación creativa. Ser mil, cien mil o quinientos mil no volverá a ser más importante que esos muchachos y muchachas haciendo un thriller por la educación, o una lucha de héroes y villanos, que las 1800 horas por la educación, el gagazo, las besatones, o la playa en Plaza de Armas, el tanque y los uniformes de cartón, las lecturas de poesía, las tocatas, las mesas de conversación, los bailes callejeros, los cantos improvisados, los grafitis. Ese es el único logro de esta movilización hasta ahora y es lo que ha permitido ese 80% o más de aprobación ciudadana. Todos queremos creatividad ahora, pero no todos queremos ser profesionales universitarios mañana.
La revolución es íntima. No pidamos más leyes ni más instituciones. Hagamos el cambio en el paradigma de lo que queremos ‘de’ la educación, y no ‘en’ la educación. Ustedes tienen la principal arma: la creatividad. Volvamos a usarla. La naturaleza no es obscena.

Hector Hernandez Montecinos
Santiago de Chile, 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

DEFENDIENDO EL FUTURO




Cuando todos nosotros y nosotras que ahora estamos adultxs, éramos niñxs y adolescentes, siempre nos repetían el rollo de: Si no estudias no vas a tener futuro.

Ese discurso caló y lo creímos. Íbamos a la escuela, soportando la mediocridad del sistema educativo –bueno, a mi me costó mucho la verdad- y lo hacíamos porque nuestros padres y nuestras madres estaban convencidas, era la única manera que nosotrxs pudiéramos “tener un futuro”.

-No tengo nada que dejarles –dijo mi padre- solo la educación. La educación, para mi padre, significaba el futuro. Él era mecánico y apenas había llegado al tercer grado y veía en la escuela la única oportunidad de ascensión de clase.

Hoy los niños y las niñas de Honduras defienden esa herencia que dejó mi padre y todos los padres y madres de esta país fracasado. Defienden no la educación pública, que seguramente el mercado le dará opciones igualmente mediocres en escuelas de pulpería para aquellos que puedan pagarlas, sino que el futuro, su derecho a él.

Hace 34 años, los Sex Pistols cantaban “no hay futuro en el sueño de Inglaterra”. Un grito nihilista que viene (desde siempre), de las esquinas oscuras de la marginalidad. Como Oliver Twist de Charles Dickens en 1838, que se enfrenta a su falta de oportunidades en la Inglaterra victoriana, o ahora la generación multiétnica de la periferia londinense que salen de sus casas quemando todo.

Es una maldición nacer marginal, ser la flor al final del tonel de la basura –como continúa la canción de los Sex Pistol- y en Honduras lo sabemos. Porque conforme uno crece va descubriendo que el mundo funciona porque a los y las jóvenes pobres se le han cerrado las oportunidades. Ni siquiera funciona a pesar de, sino: por ello.

Tottenham, al norte de Londres, es uno de los barrios más populosos y pobres de Gran Bretaña, donde la semana pasada comenzó una revuelta, que luego se extendió a otros zonas de la capital y también en diferentes ciudades. David Cameron, el primer ministro, sacó a las calles a 16.000 policías para “blindar” la ciudad y proteger los bienes. En Honduras conocemos ya como funciona la policía cuando sale a la calle y no nos sorprende saber que hubo muertos en Inglaterra.
Joseph Zacune, sociólogo e investigador independiente, residente en Londres, relató: “El pueblo está en las calles incendiando todo, no tiene una agenda coherente o política, son en su mayoría jóvenes de clases pobres que se enfrentan a la represión policial a causa de las medidas de ajuste. Están cansados de los recortes sociales, los centros sociales fueron removidos, al igual que los clubes deportivos para la juventud (y) los espacios recreativos”.
El investigador aporta además otro dato que debe importarnos: “No hay acceso a la educación pública para los jóvenes y sus padres están en una profunda pobreza por desempleo.
Hoy, de vuelta a Honduras, mientras el gobierno negociaba el regreso a clases con los representantes del movimiento estudiantil y el Congreso Nacional anunciaba que retiraba la ley que decapitaba la educación pública, la policía reprimía con saña a los estudiantes que permanecían ejerciendo presión desde las escuelas y calles tomadas.
A primera vista es una victoria del movimiento estudiantil. El gobierno después de todo retiró la polémica ley. Pero es importante advertir las razones.
El proyecto de ley afecta no solo a las escuelas públicas, sino también a las privadas –especialmente aquellas que no son grandes corporaciones- que tendrán que cambiar su infraestructura, despedir maestros (cancelando prestaciones) y perder la oferta de diversificado significando todo esto un alto costo para sus empresas. El congreso Nacional ha ofrecido a los empresarios la reforma a la ley necesaria para que el impacto sea menor, pero la ley igual la aprobarán.
¿Pero porqué se paró el proyecto entonces? El proyecto se ha parado porque el gobierno sabe cuenta con tiempo para aprobarlo. El sistema educativo sale de vacaciones en el mes de Noviembre y nadie, ni maestrxs ni estudiantes, quieren saber de las escuelas sino hasta febrero, cuando reinicia el año lectivo. Cuatro meses, tiempo de sobra para cambiar cualquier ley sin esperar reacción por parte de los maestrxs ni de los estudiantes.
Cuando no hay futuro, dice el tema de los Sex Pistol ¿Cómo puede haber pecado? Puedo asegurar que nuestros padres y madres se equivocaron. En este país marginal, como en toda la marginalidad del mundo, ya no importa si quieres estudiar. Porque no hay futuro, no hay futuro, no hay futuro para mí.

Oscar Estrada
15 de agosto 2011




domingo, 7 de agosto de 2011

¡Que vivan lxs estudiantes!

Cartel movilizaciones en Chile. Federica Matta

El problema con el adulto centrismo, -porque sí, hay un problema-, es que con el tiempo unx se acostumbra a él y comienza a aceptarlo. Tampoco es culpa de unx, la experiencia y la educación nos hacen creer más sabixs y por lo tanto despreciamos a las posiciones que desde los y las jóvenes nos llegan.

En Honduras, la crisis política ha sido una constante desde el 2009. Pasamos de un sector social a otro sin tregua, apenas nos ajusta el tiempo para poder entender todas las luchas sociales que en la actualidad se gestan.

Así, durante la lucha campesina del Aguan en el 2010, todos y todas nos lanzamos indignados en su apoyo. Después de todo los y las compas campesinxs tienen la razón en su lucha y no podemos sino solidarizarnos desde las metrópolis. Igual ocurrió con la lucha de Zacategrande y del magisterio.

Pero no siempre tenemos la misma precisión y velocidad. Desde inicios de la semana pasada comenzó una lucha en el sector estudiantil de secundaria, que a una semana amenaza con levantarse a niveles inéditos. No se trata de una toma de colegio, no se trata de una marcha en una ciudad. Se trata de muchos colegios en varios departamentos del país que ahora amenazan con extenderse a todo el sistema de educación pública. Nuestra propia rebelión estudiantil, nuestros propios pingüinos.

Desde agosto del 2010 pudimos apreciar la magnitud de la derrota que luego sufriría el magisterio nacional.  A pesar del apoyo sin precedentes que desde el resto de los sectores sociales recibieron; quizá, lamentablemente no lo suficiente para hacer frente a la inmensa campaña mediática desde los medios de la oligarquía.

Los padres y las madres de familia sentían que con la huelga sus hijos e hijas estaban siendo sacrificados y de allí se agarró la campaña mediática de desprestigio contra el magisterio.
Pero hoy, quienes luchan, son los hijos e hijas de estos mismos padres y madres de familia y por primera vez sentimos que la causa nos involucra a todos y todas: El derecho a la Educación Pública, el derecho de los niños y las niñas por un futuro mejor.

Será difícil para el mal gobierno hacernos creer que esta lucha no nos involucra. Después de todos son nuestros hijos e hijas los que están en las trincheras. Buscarán sí, desvirtuar el origen de ella: Les llamarán mareros, delincuentes, antisociales y buscarán reprimir con toda la furia que nos dejó el Golpe de Estado. Recordemos para el caso la ferocidad que mostró la policía al reprimir a los y las estudiantes del instituto Luis Bográn en Tegucigalpa.

Nosotrxs, desde AenR, comprendemos que es nuestro deber vincularnos con la lucha de los y las estudiantes de secundaria y exigimos al fnrp que apoye a nuestrxs hijxs y hermanxs. Pero con respeto, sin intentar capitalizar para sí, una lucha que es genuinamente de los y las jóvenes de secundaria.

Honduras ha cambiado, eso lo sabemos ahora, nos lo ha demostrado un sector social que creímos adormecido por el reguetón y las barras de futbol. Tomemos ejemplo de ellxs.

AenR