lunes, 8 de noviembre de 2010

Patriarcado y revolución

Foto Chaliobala ®

REPARTAMOS LOS TANTOS AHORA…

En el marco del Encuentro Mesoamericano de Partidos de Izquierda en Tegucigalpa, D.C.

Partiendo de un escrito de la compañera argentina Claudia Korol, generadora incansable de pensamiento y activista en todo el trabajo del feminismo latinoamericano en resistencia, quiero aprovechar la oportunidad para plantear algunas de sus reflexiones sobre la dimensión política de la vida cotidiana. Es curioso mencionar que el artículo en el que nos basamos “La educación como práctica de libertad” refiere la mayor parte de los hechos en tiempo pasado, pero la vigencia de estas actitudes y pensamientos amerita traerlo a este Encuentro.

Los partidos políticos de izquierda, como el movimiento social, incluso las juventudes socialistas, suelen volverse conservadoras a la hora de establecer sus códigos morales, de mediar en las relaciones interpersonales, de construir jerarquías, de ordenar conductas, y ahora -comprando la jerga desarrollista- dicen andar en la búsqueda de “la equidad de género”, repitiendo (como siempre) que después de la toma del poder podremos hablar de la emancipación de las mujeres. Sin embargo, en algunas experiencias en las que las fuerzas llamadas revolucionarias o socialistas estuvieron en el poder, o están, no necesariamente se avanzó en la emancipación de las mujeres y de las diversidades sexuales.

Bueno, nosotras –mujeres revolucionarias- luchamos en toda la década de los 70’s y 80´s -y suele parecer que todavía- para ser “hombres libres”, “hombres nuevos”. Y no hablamos de mujeres libres, o de mujeres nuevas, porque en la clave de entonces, e incluso de ahora, no mencionarnos –dicen- es simplemente por economía del lenguaje. ¡¡Pero allí estábamos, asegurábamos y seguimos asegurando, hombres y mujeres!!.

Otras y otros siguen pensando que de todas formas llegar al poder nos permitirá después abordar esta situación, esta afirmación deja claro que hay una preocupante y deliberada disminución sobre el contenido político que implica decir. ¡Primero compa, tomemos el poder, luego repartimos los tantos!.

Los que ahorran palabras como los que lo postergan, sustentan enfoques que limitan nuestras teorías y nuestras prácticas emancipatorias. El economicismo, el determinismo, la subestimación del lugar de la subjetividad en la transformación histórica, el mecanicismo, son funcionales en la perpetuación de la cultura patriarcal… por eso las izquierdas latinoamericanas, lastimosamente, siguen disciplinando las personalidades, los cuerpos y las relaciones sociales.

Al mismo tiempo, el patriarcado –tanto como el racismo-, son absolutamente funcionales a la opresión capitalista. En América Latina, la conquista estableció simultáneamente, relaciones capitalistas de explotación, que se sostenían en la opresión patriarcal, en la opresión racista, que legitimaron el exterminio de los pueblos originarios, la ocupación de los cuerpos de las mujeres como territorios de disputa y de super explotación. Enfrentar al capitalismo, requiere también enfrentar al patriarcado y al racismo!

No sigamos entonces reproduciendo organicidad y militancias con la lógica patriarcal, imponiendo una normatividad heterosexual, de doble moral, reproduciendo el modelo de familia patriarcal, disciplinadora de los cuerpos de las mujeres y custodio de los patrimonios de los varones, pensando la política desde lógicas jerárquicas. Al dictar nuestros propios mandamientos, seguimos construyendo dogmas e inquisiciones, prácticas iluministas que desvalorizan los saberes, las experiencias acumuladas, alimentando la gorda academia del analfabetismo funcional, que tristemente sólo reproduce sistemas de autoridad tan parecidos a los que supuestamente combatimos.

No sigamos reproduciendo pirámides en las que en sus cúpulas se piensa, se sabe, se dice, se puede, se ordena, y quienes estamos en sus bases, no sabemos, no podemos, no pensamos y obedecemos nada más. Donde vuelven a disociarse las teorías de las prácticas, favoreciendo de esta manera, de un lado, la tranquilidad de los dogmas, y como contrapartida, un modelo de activismo con débil fundamento teórico.

Quien mira al sol, no puede después observar las sombras, los matices, las diversidades de colores y de definiciones que habitan nuestro camino y nuestra meta socialista.

Demasiados “hombres viejos” y “hombres jóvenes con un abuelo anquilosado durmiendo dentro de ellos” dirigiendo nuestros destinos, demasiadas huellas de la cultura patriarcal. Las experiencias que se nombran como socialistas o los procesos de refundación nacionales no han planteado en su complejidad la batalla cultural contra el patriarcado que no alcanza a criticar la visión androcéntrica del mundo.

Pensar y tratar de crear una “nueva mujer”, nuevas mujeres, y nuevas opciones para el ejercicio de la sexualidad, implica un cuestionamiento profundo al matrimonio por conveniencia entre el capitalismo y el patriarcado, y yo me atrevería a decir, sino hay también un affaire entre nuestras construcciones socialistas y el patriarcado otra vez.

Las revoluciones, las refundaciones, las resistencias no requieren sólo de grandes teorías para ser realizadas, sino que nos desafían a crear personas libres que conjuguen actos y palabras, teorías y prácticas, ideas y valores opuestos a los que reproducen la dominación. Personas y colectivos libres, no agrupados por el miedo, no unidos por el espanto o por mecanismos coercitivos de control y de una desmedida ansia por el poder que repite abusos. Requiere pues, personas y colectivos entramados en la complicidad y en la voluntad de escribir solidariamente una nueva forma de estar en el mundo.

Entremos las refundaciones a nuestras casas, a nuestras relaciones, a nuestras compas y nuestros compas, ¡¡repartamos los tantos ahora!! Esto proponemos las feministas latinoamericanas en resistencia como los retos y desafíos de la izquierda mesoamericana en la construcción de una nueva sociedad.

Karla Lara

Feminista en Resistencia

Artista en Resistencia


Crítica Necesaria al FNRP


“En realidad no hay epopeya, esta es siempre una elaboración de las generaciones que miran hacia atrás e idealizan (o condenan) las acciones de los hombres de guerra”.

Martínez Peláez

Honduras ha cambiado, quién no entienda eso no puede comprender la magnitud de la realidad que hoy enfrentamos. Este país, no es el mismo de hace una década, de hace cuatro años, de hace un año y medio. El golpe de Estado de Junio del 2009 nos colocó de frente ante la historia y las acciones que hacemos, o dejamos de hacer, están siendo escrutadas minuciosamente por las generaciones futuras.

La historia no perdona, o tomamos las decisiones correctas, o nos equivocamos; o ganamos o perdemos, en la mesa o en las calles. No tenemos forma de saber –en perspectiva- la magnitud de nuestros logros y fracasos y esa es nuestra tragedia como humanos.

El fnrp se mueve ahora impulsado por un peligroso triunfalismo, una mentira que crece cada día y amenaza con explotarnos en la cara tarde o temprano. Pretendemos capitalizar las debilidades del enemigo de clase, como fortalezas de las organizaciones populares; preferimos ver en el llamado al diálogo de Lobo Sosa una muestra de su “desesperación” y no lo que es, una estrategia bien montada para ganar tiempo y derrotarnos. La oligarquía NO está perdiendo el control de la situación política del país y pensar que estamos a punto de ganar la lucha popular encajándonos en las urnas, lejos de motivar a las masas nos preludia la desmoralización a corto plazo, la frustración a mediano plazo y la desmovilización definitiva ante la falta de victorias reales.

Porque debemos reconocer –aún corriendo el riesgo de ser mal juzgado por los propios camaradas- que el fnrp camina sin dirección alguna. Buscamos en cada coyuntura gremial la vitalidad necesaria para construirnos como fuerza política, sin lograr reconocer nuestra fuerza verdadera, porque hasta el momento todo indica que la derrota del régimen no está en la agenda del frente.

Si la Asamblea Nacional Constituyente, gran bandera de lucha del frente, es en realidad un medio y no un fin, porque es a través de ella que buscaremos corregir el rumbo nefasto a donde la nación entera está siendo dirigida, ¿cómo podemos pensar que la nueva constitución será una victoria para el pueblo si el pueblo no participa en su proceso?

Es la base del pueblo quien le debe dar sustancia a la nueva constituyente, pero desde la calle, desde el barrio o la aldea. La nueva constitución solo será una victoria real en la medida la incorporemos en nuestra vida cotidiana, en nuestras luchas particulares, en nuestros espacios públicos y privados.

Los gremios y sindicatos, actuales hegemónicos del frente, son incapaces de liderar la lucha revolucionaria del pueblo hondureño, lo han demostrado durante esta gesta histórica. Privilegiados en un país de excluidos, son esencialmente conservadores.

El movimiento obrero y gremialista se define por la sola oposición al gobierno, un gran union-trade que mantiene a la población prisionera de sus luchas, demandando beneficios –justos quizás-, pero impensables para el resto de los habitantes de este país. No es siquiera una fuerza de oposición al capitalismo salvaje, ni una fuerza de regresión opuesta a la acumulación, pues ambas escapan de su ideario político y tratan, únicamente, de ascender en capacidad de consumo para llenar con sus privilegios los centros comerciales de las ciudades principales.

La izquierda hondureña es una izquierda enajenada, pues en su sectarismo y carencia de planteamientos críticos adopta orientaciones y prácticas sociales y culturales determinadas por los intereses de la clase dominante.

El salario mínimo y la burla que el régimen nos hace con su pírrico aumento; las condiciones duras de trabajo para los y las obreras –o de falta de trabajo para más del 70% de la población-; la privación de bienes adquiridos y beneficios sociales: salud, educación de calidad, vivienda, seguridad, libertad política; el saqueo voraz de los recursos naturales por parte de una pandilla de delincuentes de cuello blanco, son expresiones de dominación y enajenación, pues se asumen como parte de una situación dada y no somos capaces de ver el bosque, por culpa de los molestos árboles.

Los obreros están enajenados en la medida que su búsqueda de un salario mejor pasa por formas que corresponden a la visión e intereses de la clase dominante, jugando el juego patronal, no reconociendo su realidad como parte de la dominación de clase.

Los maestros están enajenados cuando pretenden lograr el apoyo del pueblo entero en la defensa de sus privilegios ignorando la realidad de un sistema de educación mediocre y excluyente. Las victorias del gremio sólo podrán ser verdaderamente justas, cuando sean victorias de todos el pueblo y no únicamente de un sector de él. La derecha reconoce esa contradicción y la usa indiscriminadamente en contra del magisterio.

La enajenación no es la inconsciencia de la privación, sino la privación de la consciencia y la alienación destruye la capacidad de acción.

La función de los intelectuales, según Gramsci, es organizativa y conectiva. Forman parte de la lucha pues son también clase explotada, más allá de la desconfianza que la izquierda leninista -mal interpretado- les guarde, son actores importantes en la lucha por la hegemonía popular. El pueblo debe construir sus propios intelectuales para lograr construir una escuela de pensamiento que oriente la estrategia. Solo así podremos liberarnos del oportunismo real-politik que hoy nos amenaza.

La revolución es un problema de todos y todas los que vivimos en carne propia la injusticia y la explotación y por lo tanto sólo desde la razón de todxs podrá extenderse y vencer.

La lucha revolucionaria no se debe concebir como un proceso a través de la cual una organización vanguardista va escalando posiciones dentro del frente para luego apoderarse del poder político.

La lucha revolucionaria es un proceso desde donde todos los sectores de la nacionalidad van construyendo su propia forma de hacer democracia y por lo tanto de liberación.

El poder es la facultad efectiva de la acción. La actitud de la organización revolucionaria debe ir dirigida a resquebrajar las relaciones sociales de poder que marginan y explotan a la mayoría, no a la conquista de las estructuras políticas del Estado.

La dominación es el ejercicio monopólico de las relaciones sociales de poder. Poder, en ese sentido, es igual a dominación.

No estamos buscando la consecución del poder desde el estado, luchamos por la hegemonía popular como una manera más completa y duradera del constituir un poder de clase.

Oscar Estrada

2 de Noviembre 2010


martes, 2 de noviembre de 2010

ANALISIS DE COYUNTURA 1 DE NOVIEMBRE DE 2010

La semana inicia y termina en Honduras con el tema de los Derechos
Humanos. la carta de los 30 congresistas norteamericanos a la
Secretaria Clinton fue desmeritada por el departamento de estado
norteamericano. Han dejado claro que la materia no es un asunto de
importancia para ellos, pues con las elecciones del 2009 basta y
sobra.

Hernández Alcerro, embajador del régimen en Washington, ha manifestado
que quienes acusan al gobierno de violentar los derechos humanos son
“algunas Ong´s y gobiernos que pretenden desprestigiar los esfuerzos
que Lobo Sosa está haciendo en busca de la reconciliación”.

Y con ese discurso preparado viajan Ana Pineda, Ministra de DD HH y
Justicia, Sandra Ponce, fiscal especial de la materia y Mario
Canahuatti, canciller de Lobo, a la ciudad de Ginebra, Suiza, para
exponer ante la CIDH que, si bien es cierto que en Honduras hay
asesinatos del sicariato, masacres frecuentes, detenciones ilegales,
secuestros, torturas y demás acciones de violencia en contra de la
población, estas se deben a una “cultura” violenta de la sociedad
hondureña y no a una política definida desde el ejecutivo.

Por eso Oscar Álvarez pide la lista de exiliados y perseguidos de la
Resistencia, para probar, según ellos, que tal extremo no existe.
La comisión de la verdad y reconciliación constituida desde la
administración Lobo, realiza métodos coercitivos en contra de la
población víctima de las violaciones a los derechos humanos durante la
dictadura de Micheletti. Advierten, que de no colaborar con la
comisión, serán procesados por obstrucción de la justicia. Dichas
amenazas de proceder judicialmente ante la negativa de muchas personas
e instituciones de ofrecer su testimonio son implementadas desde la
propia fiscalía de DD HH que busca criminalizar a las víctimas.

La estrategia es simple, ellos aseguran que no hay violaciones a los
derechos humanos, denuncian que quienes dicen lo contrario mienten y
amenazan a las victimas de procesarles sino testimonian pues, según
ellos, están formando parte de una campaña orquestada desde gobiernos
extranjeros para desprestigiar a Lobo Sosa y buscarán probarlo.
Mientras, al momento que los miembros de la comisión “de verdad”
–alternativa- hacen su segunda visita al país, el ambiente parece
prepararse para una nueva jornada de paros y huelgas a raíz de la
“des-indexación- del salario mínimo al estatuto del docente como una
operación previa a la derogación absoluta del estatuto.

Dicha acción, ejercida como una manifestación de fuerza de la
oligarquía a través del Congreso Nacional, sigue las pautas pos golpe
de estado, en donde el costo de la crisis económica se carga sobre los
sectores más pobres y desprotegidos del país buscando profundizar el
modelo neoliberal. Concesión de los recursos naturales,
privatizaciones, aumento a los servicios básicos, destrucción de las
organizaciones sindicales a través de la nueva ley de trabajo
temporal, derogación paulatina de los estatutos y beneficios de los
sectores populares se constituyen como precedente de intensas
protestas sociales.

Pero todo indica que dichas acciones oficiales no podrán ser
paralizadas desde los sectores populares, por muchas ganas que se
tengan, pues la cancelación del año escolar desde la Secretaría de
Educación, la división de las organizaciones obreras en torno al paro
cívico y la ley de flexibilización laboral, y división de las
organizaciones campesinas en torno a la problemática del INA y la
debilidad misma del fnrp impedirá una acción contundente al respecto
indicando, que la lucha social podría trasladarse 3 meses para febrero
del 2011, al inicio del año lectivo, cuando quizá esté todo el
proyecto ya consolidado.

Para ello se prepara el ambiente en el Congreso Nacional para discutir
una ley “antiterrorista” similar a la ley intimara que Lobo Sosa
aprobara en su tiempo de presidente del Legislativo. Los viajes
frecuentes de Lobo Sosa y Álvarez Guerrero a Colombia esta teniendo
sus resultados, pues poco a poco están logrando implementar el modelo
colombiano para erradicar las organizaciones populares.

Y creando el ambiente social necesario aparece una nueva masacre en
San Pedro Sula en donde se asesinó a 14 personas en un campo de futbol
en la colonia Rivera Hernández. Las características de esta masacre
son similares a las ocurridas el pasado 7 de Septiembre en el barrio
Cabañitas: no hay organización responsable, no hay motivo sólido, no
hay sino un aparente azar en las víctimas y la amenaza de la
resistencia (como coincidencia) con un paro cívico nacional.

Nuevamente, la Secretaría de Seguridad desvalorizan la atrocidad
argumentando un “ajuste de cuentas” del narcotráfico culpando así, una
vez más, a las víctimas.

Artistas Brasileños con Dilma

Caricatura de Dilma Rousseff del caricaturista hondureño Allan McDonald

¿Cuál era la opinión de gran mayoría de artistas brasileños previo a la elección de Dilma Rousseff? ¡Este homenaje, entonces, desde el pincel de grandes caricaturistas cariocas!
















Apoyemos a La Siembra


lunes, 1 de noviembre de 2010

Loubábagú, El otro lado lejano se presentó en Tegucigalpa - Fotos Fabricio Estrada ®





El maestro Rafael Murillo Selva, al momento de las palabras de bienvenida. El relanzamiento devolvió los tambores que el pasado había querido tragarse.


El Colectivo Superación, de Guadalupe, Colón, ha vuelto a revivir la obra con todo su antiguo espíritu, haciendo que las nuevas generaciones garífunas tomen como suyo (en montaje y visión) a Loubábagú.













Al final de la trepidante presentación, y como se hiciera durante tantos años en el escenario, se invitó al público a bailar y celebrar la vida.

La Resistencia Cultural del pueblo Garífuna ha sido contada de nuevo.