lunes, 18 de octubre de 2010

De Gaseadas, Toletazos Y Otras Represiones - Por: Martín Cálix

Septiembre Cívico, Septiembre Rojo

Se vuelve difícil describir como es de grande el miedo que la dictadura le tiene al arte. Durante un poco más de un año se había sido testigo de muchas atrocidades que los gorilas habían realizado, represiones se cuentan por montones, éstas, han quedado ancladas en la memoria histórica del heroico pueblo hondureño en resistencia.

Sin embargo no deja de causar asombro lo aberrante que es reprimir una actividad artística, en donde se estaba en presencia de personas de todas las edades que van desde niños de 1 o 2 años hasta ejemplos como el señor Efraín López de 73 años que resultó muerto. Fuimos víctimas de la estupidez desenfrenada de los entes represivos del Estado hondureño que se encuentran bajo las órdenes de una dictadura militar que fue implantada el 28 de junio de 2009.

El 15 de septiembre de 2010, se pretendía llevar a cabo “¿Cuál Independencia?” un concierto cuyo objetivo era demostrar que hace falta mucho por recorrer para que Honduras en verdad sea independiente, que existe un aroma de falsedad en las celebraciones que cada 15 de septiembre realiza el Gobierno, sea cual sea éste, cada septiembre se viste de palillona en minifalda, de banda de guerra y demostraciones de fervor patrio en fatiga militar. Pero por otro lado también de irreverencia popular.

La “contra marcha”, siempre ha tenido ese valor histórico, el de dejar por sentado que Honduras no goza de una verdadera independencia y libertad, sino todo lo contrario. Últimamente la agenda del movimiento popular y de los demás sectores organizados viene siendo la de retomar fechas cívicas para darles otra significación, lo del 15 de septiembre no es casual, pero se puede caer en el error de hacer marchas en fechas que no provocan mayor daño a la dictadura, -¿Qué daño puede causar una manifestación popular un 1 de mayo, 15 de septiembre, 3 de octubre o un 21 de octubre, por más que sean importantes éstas fechas y masivas las movilizaciones?-.

Habrá que sumar a éstas también un 17 de abril o un 26 de agosto, la primera como conmemoración de aquel glorioso Paro Cívico de 2007 y la segunda fecha como el surgimiento de la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular en 2003, y aún peor, un 28 de junio como el nacimiento del Frente Nacional de Resistencia Popular y no como debe verse, la fecha en que al pueblo hondureño los militares y la burguesía más recalcitrante le asestaron un Golpe de Estado, -¿vemos la copa medio vacía o medio llena?-.

La represión del 15 de septiembre de 2010 no es una más que la dictadura ha dado a la Resistencia Popular sino es la demostración de su desgaste y su incapacidad por llevar a cabo su proyecto de manera integral, si bien es cierto el golpismo durante todo el 2010 se ha fortalecido en las instituciones del Estado no ha logrado derrotar tácitamente a un movimiento que tiene sus raíces más profundas en 1954 y que también ha avanzado, lento, pero lo ha hecho y esto hay que decirlo pero teniendo en cuenta que hace falta mayor organización para derrotar al golpismo.

En medio de la conmoción de la represión hay que hacer un balance real, lo valorable en la actividad nacional es la enorme movilización que se llevó a cabo, que existen condiciones objetivas para dar pasos importantes dentro del proceso revolucionario en Honduras, pasos que se deben dar firmemente. Las organizaciones que conforman el FNRP deben darse cuenta que esas condiciones están ahí pero dispersas, que aún no hay nada que las unifique más allá de la Constituyente y Mel. Un proceso primario que debe madurar y provocar cambios estructurales para cambiar el orden de la correlación de fuerzas.

Los Artistas Y El Golpe de Estado

Un actor importante en ésta coyuntura son los artistas, no por ser artistas, sino porque un significativo grupo de éste gremio ha avanzado en un proceso organizativo serio y no se han aislado o acomodado a las condiciones que impone la dictadura. “Esta coyuntura, en el grado de conciencia que de ella pueda adquirir, hace del artista su aliado predispuesto[1], pues el artista ha sido capaz de poner su obra a disposición de las masas para que éstas se nutran de ella como elemento de máxima libertad espiritual, libertad que el capitalismo ha censurado, convirtiendo al arte en un elemento de status e inalcanzable para la mayoría pero también el artista ha sabido alimentarse de la lucha revolucionaria y dar de sí lo mejor de él para dar su aporte a ésta, claro está que éste compromiso no se mide por conciertos, libros, instalaciones o comunicados que de éste puedan surgir.

La valoración más acertada sobre esto es que antes del Golpe de Estado “en la creación artística el objetivo se va configurando a medida que avanza el trabajo y es más el resultado inesperado de la acumulación de decisiones parciales, que el artista va tomando a lo largo del proceso de producción que el resultado de un plan racional[2], éste plan racional ahora es tangible, en una organización que se plantea la lucha por alcanzar el socialismo como mecanismo de liberación de las masas explotadas y del arte como tal, un plan que define tácticas a través de un programa de incorporación del artista a la lucha contra el Golpe de Estado. El manifiesto de Artistas en Resistencia lo deja claro: “De entre todas las posiciones en que hemos debido pronunciarnos ante el mundo, ante nuestro pueblo y ante nosotros mismos, ha sido el escenario de barbarie del Golpe de Estado del 2009, el que nos ha revelado con mayor nitidez en nuestras más profundas convicciones[3], convicciones que han permitido que los artistas puedan avanzar en la configuración de una organización que dé respuesta a las necesidades del artista en ésta coyuntura de la lucha de clases en Honduras.

El 28 de junio de 2009 no ha dimensionado al artista sino su capacidad creativa en función de las necesidades de las masas y de sí mismo. Para poder entender esto habrá que hacer memoria acerca del papel histórico del artista en Honduras.

Muchos artistas entre 1970 y 1990 estaban profundamente vinculados a organizaciones de izquierda que los utilizaban como simples artilugios de acción propagandista. El artista actual devora la historia y la redefine como el momento coyuntural especifico para hacer valer su voz, una voz silenciada durante mucho tiempo pero que llegado el momento de actuar se ha puesto al frente arriesgando el pellejo, no con armas, no con mantas sino con lápiz, con guitarra y voz, con cualquier medio que el artista tiene a mano para crear, un ejemplo claro de ello es la obra “Si No Le Gusta Póngale Flores” de Darvin Rodríguez presentada en la Bienal De Artes Plásticas Y Visuales de Honduras, 2010. En donde Rodríguez pinta un tanque de guerra y el público tiene la libertad de intervenirlo con flores, incluso con patadas como acto de repudio a la masiva presencia militar en las calles hondureñas después del 28 de junio de 2009.

El artista como actor revolucionario da una demostración de lo real del arte, de que las masas también se ven necesitadas de él y exigen al arte entre sus demandas. Pero una verdad apenas cruel es que una sociedad que no tenga satisfechas sus necesidades primarias apenas percibirá el arte, pero el artista siempre percibirá esa sociedad hambrienta y hará de su creación su arma de lucha.



[1] Manifiesto Por Un Arte Revolucionario Independiente/L. Trotsky, A. Breton y D. Rivera

[2] Suburbana: Más Allá Del Métrico Contorno Físico De Las Obras/Allan Núñez

[3] Manifiesto de Artistas en Resistencia


Poeta Martín Cálix, compañero de Artistas en Resistencia El Progreso, Yoro - Colectivo Literario Palapán

Los intelectuales y la izquierda - Por Gustavo Zelaya

Una de las formas de medir el desarrollo de un país considera la cobertura educativa, la calidad de la educación formal, la cantidad de graduados universitarios, la producción artística, el patrocinio que reciben los literatos, actores, pintores, cirqueros, poetas, dramaturgos, narradores, sean hombres o mujeres.

Además, en ese desarrollo se toma en cuenta la importancia que se da a los llamados intelectuales y a su contribución crítica frente a los procesos de cambio. En el caso nuestro, el hondureño, al menos desde inicios del siglo XX, los portadores de pensamiento crítico, contestatarios o
reaccionarios, han sido vistos como algo incómodo, estorboso, útiles en la coyuntura, pero poco fiables por esa manía de querer poner el dedo en la llaga en momentos en que se exige adhesión incondicional a la autoridad. Sobre todo, cuando han querido participar en asuntos que supuestamente son propios de los políticos es cuando se les relega por sus “fantasías” elaboradas desde la supuesta comodidad de un sofá.

Es bueno aclarar que aquí sólo me refiero a los intelectuales que escriben y dan a conocer públicamente posturas ideológicas, que declaran su parcialismo a favor de las luchas por la justicia y en pro de los explotados de siempre; es decir, incluyo solamente a un grupo muy reducido de intelectuales, generalmente desligados del trabajo relacionado con la producción material, pero que nacen dentro de un sistema económico y parecen estar más conectados con la formación de otras personas desde y a pesar del aula y principalmente desde su trabajo teórico. Tal actividad intelectual, teórica, no tiene más forma de manifestarse que por medio de la escritura, suponer lo contrario es mantenerse en los niveles más rudimentarios del pensamiento humano trasmitido oralmente, del que son tan aficionados algunos políticos y otros que les hacen coro o que aparentan saber del asunto.

Tal vez no sea casual que durante el gobierno de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, surgido por la intervención del presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios, se experimentó un cierto desarrollo intelectual obligado por la necesidad de acercar al país a los circuitos económicos del capitalismo. En su momento, esas personalidades representaron las ideas liberales positivistas, muy avanzadas en aquella circunstancia nacional. Pero tal interés por la relativa participación del intelectual en asuntos públicos no tuvo continuidad en los gobiernos siguientes.

Siguieron considerados como instrumentos de ocasión y ello puede verse en el trato recibido por
Juan Ramón Molina, Paulino Valladares, Salatiel Rosales, y en otros que se vieron en la necesidad de emigrar por razones económicas o políticas como Alfonso Guillén Zelaya, Ramón Amaya Amador, Jacobo Cárcamo y Rafael Heliodoro Valle. Incómodos, incluso para el mismo grupo político con que se identificaban. Esa situación de menosprecio al pensador que cuestiona y propone puede observarse también dentro de los partidos políticos nacionales de cualquier tendencia ideológica, en donde los líderes o los caudillos en turno, mantienen alejada la teoría y el estudio profundo, y por razones puramente estéticas se rodean de algunos intelectuales sin mayor iniciativa y que sirven como gendarmes al servicio del partido. Igual ocurre en las organizaciones sindicales y gremiales. Aquí interesa contar con activistas que sigan al pie de la letra la línea prevista en los órganos de dirección en donde se ponen en práctica procesos dudosamente democráticos y que han debilitado a ciertas organizaciones populares.

El golpe de Estado contra Manuel Zelaya puso otra vez al descubierto qué tipo de actividad desempeñan los intelectuales en situaciones de ruptura constitucional, cómo se comportan y a qué intereses responden. Los más reaccionarios se pusieron camisas blancas y se instalaron en
las filas del golpe de Estado, sin ningún pudor se declaran orgullosos golpistas y han escrito extensos folios en defensa de la concepción oligárquica acerca de la democracia y los valores de esta cultura burguesa tan silvestre y decadente.

Otros montaron un simulacro para presentarse como observadores, neutrales, supuestamente
incoloros, progresistas, al margen de ideologías extremas y que en los hechos se convirtieron en vulgares comparsas de la ultraderecha. Con un estilo más elegante se distanciaron del cinismo de los columnistas de la prensa golpista, desde sus incontaminados observatorios de la violencia y sus organizaciones de desarrollo elaboraron estudios analíticos de los sucesos que sirvieron para retratarlos como otra forma de intelectuales de la derecha hondureña. Posiblemente sean los
más hipócritas del pensamiento golpista por su voracidad mercantil.

Tanto los cínicos como los hipócritas de común acuerdo y maliciosamente hicieron a un lado algunos hechos que expresan nítidamente la esencia explotadora del sistema capitalista implantado en Honduras. Por ejemplo, el 25% de la población infantil comprendida entre los cinco y los catorce años tienen que trabajar para contribuir en la manutención de sus hogares; por causa de la mala alimentación el 29% de los menores de cinco años son de corta estatura; el 12% de los recién nacidos vienen al mundo con bajo peso; los niveles de desempleo y subempleo afectan al 65% de la población económicamente activa; por otro lado, según el Instituto Nacional de Estadísticas el 60% de la población se encuentra en condiciones de pobreza, el 40% de los hondureños tienen un ingreso menor al costo de la canasta básica, es decir, su ingreso no llega a los 900 lempiras mensuales; en los últimos seis años más de 1400 mujeres han sido asesinadas; desde el mes de septiembre de 2009 en promedio se asesinan dos mujeres cada día; en un recuento efectuado por el CODEH, los homicidios ocurridos entre 1993 y el 2009 provocaron la muerte de alrededor de 61 mil personas y de ellas 15 mil son niños. Y no se vaya a creer que son
datos propios de una situación de guerra en un país africano o del medio oriente, es la normalidad existente en el país y que no provocó ninguna preocupación en los abogados, sociólogos, economistas, historiadores, filósofos, literatos, médicos, sicólogos, periodistas y demás intelectuales al servicio de la oligarquía.

Aguijoneados por la bestial violencia del golpe de estado fueron emergiendo distintas expresiones gráficas, escritas, artísticas, literarias, teóricas, oponiéndose al golpe, producciones de gran
calidad enfrentándose a las propuestas de los intelectuales de la oligarquía y denunciando la demencial represión; dando la cara y desde sus posibilidades han estado debatiendo contra ellos y proponiendo nuevas manifestaciones y formas de lucha en el campo de las ideas. No sería exagerado afirmar que la gran mayoría de esas producciones fueron fruto de iniciativas personales, en muchos casos fueron resultado de un nivel de conciencia obtenido en las viejas militancias de la izquierda de la década comprendida entre 1968-1978; por conocer también la historia nacional y las ideas avanzadas de hoy en día; por no querer aceptar como algo normal los brutales atentados contra la vida humana y apegándose fielmente a los intereses de los explotados; sin pertenecer a ningún órgano de dirección gremial o política, sin pretender ser parte de esas instancias y sin recibir alguna indicación partidaria sobre qué escribir, qué decir y qué temas tratar. Totalmente desinteresados y por la justicia; es decir, en el polo opuesto a los defensores del golpe de estado.

Aunque a muchos resulte difícil de aceptar así son los intelectuales del Frente Nacional de Resistencia Popular. Son los que hacen poesía, teatro, cine, pintan, esculpen, cantan y escriben sin que nadie les diga cómo hacerlo pero totalmente instalados al par y dentro del pueblo oprimido; luchando contra las tentaciones, los halagos y la corrupción que brota de todos los puros del sistema cultural de la lumpenburguesía que perpetró el golpe de Estado; resistiendo los embates de la derecha y de algunos oportunistas que se identifican como de izquierda; comprometidos por una sociedad más justa y rebelándose contra cualquier práctica autoritaria. Son los eternos
inconformes con los viejos y vigentes resabios caudillistas y con la incultura que aparece en el discurso y en las actitudes arrogantes de algunos encargados de conducir la lucha popular.

La gran parte de los escritos publicados por los intelectuales de la Resistencia Nacional han tratado de apoyar esta lucha contra la derecha golpista y lo han hecho por medio del debate, de la discusión teórica y teniendo bien claro que su aporte puede contribuir a la práctica diaria con sugerencias, indicaciones, provocando la polémica y con opiniones más o menos fundamentadas, aspirando a iluminar los momentos que parecen oscuros, intentando cimentar la probable teoría
de la Resistencia. Toda esa actividad de querer encontrar elementos racionales en el conflicto social, de mostrarlos y ponerlos en discusión, no han dejado de lado la posibilidad de que la organización popular tendrá que recurrir en algún momento al recurso de la sublevación y la violencia contra la ultraderecha encabezada por algunos sectores de la empresa privada y como algo surgido de las exigencias internas de la lucha.


Tampoco se ha dejado de insistir en la necesidad de la lucha pacífica y en la superioridad moral de los hondureños que resisten y se oponen con manos y uñas a este sistema inhumano; son aquellos que supieron que las reglas y el derecho de los burgueses no pueden ser incondicionales ni eternamente absolutos. En estas circunstancias es que han emergido los pensadores de la
Resistencia y no como fenómeno casual sino como producto de viejas luchas, de antiguas reivindicaciones populares no satisfechas, seguros de poder participar de algún modo en la organización social y que realizan su labor teórica, creadora de nuevas formas de expresión,
dentro y a favor del Frente Nacional de Resistencia Popular.

17 de octubre de 2010

Exitoso Festival de Cultura Popular en Resistencia, Tocoa-Colón

Desde el jueves 14 al sábado 16, Tocoa recibió la visita de los Artistas en Resistencia. Poetas, Cuadros de danza Garífuna, Trovadores y Teatristas convergimos en el Valle del Aguán para apoyar al Frente Municipal y a la Editorial Levemente Odiosos, que dirige el poeta Nelson Echenique.

Las lecturas y presentaciones de teatro y danza se realizaron en el centro urbano de Tocoa y en la aldea El Guapinol, así como también en el Instituto 19 de Diciembre y en la Plaza Central de Sonaguera. La última lecturase llevó a cabo en el Salón Parroquial Guadalupe Carney, en el lanzamiento del primer libro instructivo del combativo MUCA.

El Festival inició con una lectura de poesía acompañada por el canto de Nelson Pavón, en La Cazuela, rincón que nos recibió y colaboró con nuestra alimentación. El hospedaje fue a través de los compañeros dueños del Hotel San Patricio, y gran parte de la gestión financiera fue gracias al apoyo de la ONG Popolh Natum.

Poeta Magdiel Midence, TGU

Poeta Nelson Echenique, Tocoa

Poeta René Novoa, TGU

Poeta Martín Cálix, El Progreso

Poeta Fabricio Estrada, TGU

Poeta y teatrista Délmer López, Trinidad, Santa Bárbara

Poeta y Cantautor John Connolly, San Manuel, Cortés

Poeta y Mimo Edgardo Florián, TGU (su actuación tuvo un tremendo éxito entre los alumnos de El Guapinol. Florián ya ha actuado en los asentamientos del MUCA -Movimiento Unificado de Campesinos del Aguán)


Doña Anunciación Hernández, de 87 años, es la "Abuela de la Resistencia de la zona de Colón". Su presencia es todo un símbolo de lucha, y así estuvo, de pie y aguerrida en el escenario de la Plaza Central de Tocoa. Proveniente de Trujillo, no dejó de flamear la bandera del FNRP hasta la última presentación.
Alineación al centroEl Teatro La Siembra, de Trinidad, Santa Bárbara, hizo un enorme esfuerzo al realizar más de siete presentaciones de su obra en zancos "El Pájaro Negro", una gran pieza de arte en Resistencia que desnuda a los ladrones de nuestras riquezas a través de un inteligente guión donde un campesino, una mata de maíz y un pájaro se disputan las vindicaciones que da la tierra y la cosecha.

Por la noche, su espectacular "El nacimiento del fuego", tuvo en vilo al numeroso público de Tocoa.

Al igual que los alumnos de Sonaguera, las y los alumnos de El Guapinol, mantuvieron la sintonía del espectáculo durante toda la jornada.





El tremendo Cuadro de Danza Garífuna "Lanigui Limú" (Corazón de Limón), fundado en 1996 y proveniente de Limón, Trujillo, impuso toda su energética presencia en el Festival.

Sólo estando en presencia de su danza "El máscaro" se puede alcanzar a percibir lo que que el pueblo Garínagu le ha dado en vitalidad a Honduras. Sus presentaciones levantaron hasta los paralíticos; sin ellos, la memoria colectiva del Departamento de Colón estaría incompleta y desválida, y así se hicieron escuchar,poniendo a bailar a todos.
Para Artistas en Resistencia, esta ha sido una actividad fundamental que entronca a la perfección con nuestra visión de liberar los espacios públicos, partiendo de la rebeldía natural que hace del artista un ente decididamente transformador.

Agradecemos a los organizadores por habernos confiado parte del montaje de este Festival, honrándonos con hacer presencia en las tierras valientes del MUCA.

lunes, 11 de octubre de 2010

Con las manos atadas


Nos hemos acostumbrado a la muerte, la vemos con sus ojos pelados y sus dedos tiesos señalándonos de frente, como reclamándonos, como recordándonos una verdad con tanto terror negada; vemos las noticias del televisor con imágenes grotescas de cadáveres boca arriba peleando con las moscas y los perros, los cuerpos destrozados en el pavimento por absurdos accidentes de tránsito, jóvenes y viejos que dejaron de ser y su sangre, inútil ya, carece de facultades para abonar siquiera el asfalto. Muertos propios y ajenos que nunca imaginaron ser portada de un diario amarillista acostumbrándonos a verlos día y noche, invadiendo nuestros sueños y pesadillas. La muerte, esa impúdica madre que a todos habrá de recibirnos.

Ayer fue un día grotesco. Por una temeraria asignación tuve que asistir al centro integrado del Ministerio Público que funciona frente a las instalaciones del CORE 7 en el centro de Tegucigolpe. Si tenemos que construir una imagen caricaturizada del mundo de la burocracia hondureña, esta está en las oficinas de la policía. Son espacios fríos y grises, en donde la gente camina con la cabeza baja como ocultando su rostro ante los demás, para no ser visto, para imaginar que nunca pasaron por la puerta. Los agentes, obesos de orgullo, verifican constantemente que su arma de reglamento esté aun en su cintura, para no perderla, porque en ella está su vida, porque sin ella no son nada.

Por la mañana 3 jóvenes murieron en un accidente de tránsito a alturas de la UTH en el anillo periférico. Iban a exceso de velocidad, seguramente no era la primera vez que probaban pegar el pedal del BMW, disfrutar de la adrenalina pasando de las 100 millas por hora, sentir la emoción del camino y el poder del motor modificado, pero esta fue su última. Las calles de esta ciudad son una trampa y tarde o temprano te sorprenden. En esta ocasión fueron ellos: Syrus Aguilar, Solage Mendoza y Wilmer Casco. El carro quedó destrozado, hecho una bola de hierro abrazando un poste y sus ocupantes adentro, mezclados para siempre con el metal y el cuero de los asientos. Niños aún, 19, 20 y 22 años, estudiantes universitarios que salieron de sus casas sin despedirse, porque dijeron volverían para la cena. La operación para reconocer los cuerpos fue difícil, hubo que terminar de partir el carro en dos para sacar los trozos de sus cuerpos. Cientos de curiosos se acercaron a la escena a lamentar el infortunado final de los muchachos, entorpeciendo aún más la operación forense, y sus familias, llorando desconsolados ante la impotencia, imaginando todas las posibilidades que pudieron haber pasado si tal o cual cosa se hubiera hecho distinta. Pero no había nada para cambiar, sus chicos estaban allí y no volverían.

Cuatro horas después todo había terminado. Se llevaron los cuerpos, el vehículo, se hicieron las mediciones respectivas, se recogieron los testimonios necesarios y los curiosos se fueron poco a poco, a contar la historia, a dar gracias que no fueron ellos. Atrás quedó la calle, muda testigo de los miles de accidentes que ocurren cada año en esta ciudad.

Luego fuimos a La Era, una colonia marginada que queda por la salida a Santa Lucía. Calles amarillas de polvo intransitables, cientos de niños y jóvenes que huyen de sus precarias casas y ven desde las esquinas como el camión de la morgue transita por su barrio con familiaridad. Seguramente han llegado muchas veces y esta no será la última. Pero era mi primera vez, y fue por una señora que murió de infarto.

Llegamos a la casa, afuera se agrupaba la gente recordando los detalles de una vida compartida con la finada, curiosos y dolientes se mezclaban para ver silenciosos como el forense sacaba el cuerpo de su casa, a donde ha de volver una vez más para la vela, esa noche y mañana la acompañaran a un pobre cementerio de la zona. Había dolor, pero daba la impresión que era una muerte anticipada, como suelen ser las muertes de los viejos.

Y otra vez para la oficina a esperar la próxima víctima. Mi asignación era presenciar un levantamiento de muerte violenta, para aprender como se recoge la evidencia, el procedimiento del fiscal de turno y el inicio de la investigación criminal. Me sentía como un animal de rapiña que viaja por la ciudad recogiendo los desechos humanos para que nadie los vea, para que todos sigan sus vidas olvidando la muerte. La última llamada llegó a las 8 de la noche. Había pasado ya diez horas con el equipo y más o menos comprendí la rutina.

-Estas sí son violentas- Me dijo un agente policial de unos sesenta años, conductor de la patrulla.

-Es la que estoy esperando- le dije, consciente de lo cínico que sonaban mis palabras.

Y partimos hasta la aldea Guajiquile a 10 Km salida a Olancho, cerca de la procesadora municipal de carne.

Era la primera vez que conocía esa zona de la ciudad, alguna vez hubo una calle pavimentada, pero se había perdido por los agujeros que fueron luego rellenados con tierra por hombres que cobran una especie de peaje por el servicio que la municipalidad no hace. Tomamos un camino lodoso, unos metros más y allí estaban. Eran dos jóvenes de entre 20 y 25 años.

Los cuerpos tenían las manos atadas atrás, posición cubito lateral izquierdo, les habían quitado los cordones de los zapatos para inmovilizarlos y los pusieron a ver a la montaña, en octubre el viento mece los árboles suavemente, como saludando al sol de la tarde que se pierde y deja un crepúsculo gris donde antes hubo colores, oscuridad donde antes hubo luz. Cayeron de frente, pegaron con el rostro en la tierra, el primer disparo fue a corta distancia en el oído externo, sin orificio de entrada pero con orificio de salida por atrás de la cabeza. Luego les dieron vuelta, colocaron su cuerpo boca arriba y los remataron.

Cuando llega el equipo de homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal la gente guarda silencio. Todos se hacen a un lado para dejarlos pasar, saben bien que habrán preguntas: ¿Quién llamó a la policía? fui yo señor, vivo a poca distancia; ¿Quién vio el carro? yo, era una runner 4x4 verde sin placas y vidrios oscuros; ¿Qué escuchó?, como nueve disparos; ¿A qué hora fue?, como a las 6 de la tarde; ¿a dónde va ese camino?, a la hacienda de Antonio Cárdenas; ¿Alguien los conoce?, no, no son de acá.

-Van ocho en lo que va de la semana- me dijo un agente de policía, -siempre es igual, los traen hasta aquí para rematarlos, luego se van y nadie ve nada.

Los jóvenes no tenían documentos, uno de ellos cargaba una boleta de infracción de tránsito fechada en 30 de Agosto a nombre de Wilson Neptalí Urbina Mejía. En su mano había pintura verde.

-Esto es importante, parece que se agarro de un tubo o algo así- dijo la doctora forense al equipo.

-Es de un bus- dijo el policía de investigación, -este debe ser el cobrador, aquel el chofer- concluyó, antes de cubrir las manos del joven con una bolsa de papel.

Cubrieron los cuerpos con bolsas plásticas, luego los subieron a los camiones. Era casi las diez de la noche y hacía frío, en la oscuridad podía ver los focos de los curiosos y recuerdo algún flash seguramente de la prensa.

-Hay un hombre de una moto atropellado cerca de cerro de hula, dijo el policía conductor de la patrulla al fiscal de turno, -lo mató una rastra, remarcó, viéndome con el casco en la mano.

-Vienen, nos preguntó el fiscal para saber si seguíamos con ellos.

Yo ví el cielo estrellado, no hay luna estas noches. Es una lástima que en Tegucigolpe no puedan verse más las estrellas.

-No, le dije, ya tuve suficiente.

Oscar Estrada, miembro de AenR

9 de octubre 2010

Activación cultural del 3 de Octubre, Plaza Central de Tegucigalpa, Día de Morazán

Gerónimo, infaltable.

Trompas de Falopio





Karla Lara.
Los Paveles de Café Guancasco