miércoles, 9 de junio de 2010

Antecedentes y crisis del bipartidismo ante el Movimiento de Resistencia Popular de Honduras


Edgar Soriano Ortiz

Haciendo una breve retrospectiva nos encontramos con una Honduras que evolucionó durante el siglo XIX en medio de distintos conflictos intestinos, donde el localismo regional configuró el espacio de dominio sociopolítico. Las máximas figuras surgidas en este escenario histórico fueron los caudillos, que con herencia colonial se consolidaron con el establecimiento y fortificación de milicias. Los caudillos o caciques pasarían a cubrir los vacios de poder y las incapacidades de centralización política en el naciente país, convirtiendo la sociedad hondureña en protagonista de odios y sangre ante las sistemáticas confrontaciones armadas.


Hacia la segunda mitad del siglo XIX el panorama era poco esperanzador frente a las interminables montoneras armadas, que deponían y hacían retroceder presidentes; a tal grado que el despacho presidencial, muchas veces, dependía de las “alforjas a lomo” de mulas y caballos, que emitía decretos de diferentes lugares (de La Paz o Pespire, por ejemplo). Al presidente José María Medina le tocó afrontar la inestabilidad y este obró de forma radical con el objetivo de aplacar las constantes insurrecciones, y Marco Aurelio Soto tendría con ayuda del Guatemala que someter a las comandancias de armas para poder continuar el proceso de Reforma Liberal, estabilidad ligeramente mantenida por Luis Bográn.



Sin embargo la breve quietud de la década de 1880 se vería sacudida con las guerras intestinas de los 1890, donde tendrían el nacimiento político los tres caudillos aliados (Policarpo Bonilla, Manuel Bonilla y Terencio Sierra) que lograron derrocar a Domingo Vásquez. Pero al entrar el siglo XX llegarían las elecciones de 1902 que tendría el fatal rompimiento de los tres caudillos. Por lo que Manuel Bonilla lanzó su candidatura (fundando el denominado “manuelismo” que llegaría a convertirse en el partido Nacional posteriormente) y logró derrocar a Arias, pero los otros dos grandes caudillos no estaban dispuestos a entregarle el poder. De esa manera a principios de 1903 el país vivió una cruenta guerra civil que tendría funestas consecuencia de muerte y odio, a tal grado que a Manuel Bonilla no le basto controlar el gobierno, pues dio un golpe de estado de palacio al disolver el congreso, apresando a Policarpo Bonilla y demás diputados opositores.



En dicho contexto las primeras décadas del siglo XX estuvieron marcadas por una serie de revueltas armadas que bañarían de sangre la nación. La intransigencia y la sed de poder sectario de los distintos caudillos conllevaría a fuertes diferencias entre caciques al interior de cada movimiento, tal fue el caso de Bertrand y su compañero del partido Nacional Alberto Membreño en 1919; así mismo el general Rafael López Gutiérrez tendría rupturas en el partido Liberal con Vicente Tosta y Gregorio Ferrera en 1924. Hasta este momento el bipartidismo no se había consolidado pese a las sistemáticas injerencias de Washington. Pues Estados Unidos venía entrometiéndose en los asuntos del istmo centroamericano de forma consistente desde 1907, pasando por las exigencias diplomáticas en la Primera Guerra Mundial y en 1923 impuso los tratados de Washington. Sería después de la montonera armada de 1924 en que se fortalecería potentemente el sistema bipartidista, primero los nacionalistas se unieron en el entorno de Tiburcio Carías Andino. Este último mantendría el control del partido Nacional y del gobierno nacional, estructurando el monopolio partidista que se extendió hasta la década de 1950[1]. Mientras tanto el partido Liberal tardaría un poco más frente a la incapacidad de unificar con la muerte de Tosta en 1930 y la rebeldía de Ferrera (asesinado en 1931).



Pero el bipartidismo tendría una nueva faceta a partir de la década de 1950, pues las política de injerencia estadounidense llevaría a dos posiciones claras para mantener el statu quo en el subcontinente iberoamericano, la primera el de evitar que continuaran las dictaduras que ellos mismo había apoyado en las décadas atrás para remplazarlas por nuevos presidentes afines (sin importar que pertenecieran al mismo movimiento de los dictadores) y la otra fue la tecnificación de los ejércitos nacionales. En el caso hondureño tenemos como Carías Andino le entregó a Juan Manuel Gálvez perteneciente a su mismo partido, y luego se hizo del poder otro funcionario nacionalista, Julio Lozano Díaz. Pero la situación era insostenible y los liberales que para entonces habían logrado avanzar negociaron cuotas de poder con el recién modernizado ejército y llegaron a la presidencia mediante elecciones, después del golpe de Estado de 1956. Pese a las rivalidades sectarias al interior de Honduras los Estados Unidos estaban decididos a apoyar a los militares que alcanzaron un poder sin precedentes desde la década de 1960, deponiendo Presidentes en golpes de Estado, golpes de “barraca” y elecciones fraudulentas. Así mismo, lograr la fidelidad en beneficio de los intereses del capital extranjero y de la política de “seguridad nacional” impulsada por Washington.



Al iniciar la década de 1980 la situación en Centroamérica se incendió tras el triunfo sandinista, la dura guerra civil en El Salvador y la guerrilla guatemalteca. Por lo que en Honduras la política estadounidense logró que las FFAA y los grupos políticos tradicionales convocaran a una constituyente que garantizara el control del bipartidismo y el servilismo militar. Fue así que se estructuraría de forma más solida el bipartidismo que bajo el estandarte de “paz y democracia” serviría de escalón para consolidar los grupos económicos que pasarían a ser la oligarquía actual. Aunque la constitución plantea una serie de posibilidades democráticas no ha sido respetada por políticos que trabajan en beneficio de una clase empresarial que tiene como objetivo destruir las empresas estales para convertirlas en patrimonio privado (políticas neoliberales); así mismo el tener un total monopolio de la producción, las exportaciones e importaciones del país. Con un sistemático control mediático (el control de los medios de comunicación esta manos de pocas familias: Ferrari, Canaguati Larach, Rosenthal, Flores Facuse, Asfura entre otros) se violenta la constitución y se ultrajan los derechos más fundamentales de los hondureños y hondureñas. Un ejemplo claro de lo anterior es truncar las posibilidades de desarrollo productivo de los pequeños productores, crecimiento cooperativista, el derecho a las tierras de campesinos y grupos étnicos, pequeños comerciantes, el acceso a los servicios públicos fundamentales, la casi inexistente libertad de expresión y todas aquellas violaciones y asesinatos impunes a través de los años.



Pero cuando parecía ser que el bipartidismo continuaría, según algunos analistas por 50 años más, Manuel Zelaya electo presidente para el periodo 2006-2010 iniciaría una serie de alianzas con diversos sectores de la sociedad para tratar de plantear reformas que llevarían a la convocatoria de una nueva asamblea nacional constituyente que garantizará mejores posibilidades de participación ciudadana. Pero la lucha de poder se inició desde los primeros días de Zelaya en la presidencia nacional, cuando este último decidió no obedecer las directrices de los grupos fácticos; a tal grado que desde el 2007 varios empresarios y políticos maquiavélicamente instigaban y conspiraban para derrocar a Zelaya. Cuando el Presidente Zelaya lanzó el proyecto para instalar una cuarta urna en las elecciones de noviembre de 2009, la oligarquía en complicidad de políticos y militares ambiciosos realizaron, lo que muchos no creían posible, dar un golpe de estado al mejor estilo de los ejecutados en la segunda mitad del siglo XX.



Lo que los actores intelectuales y materiales del golpe de Estado del 28 de junio de año pasado no imaginaron fue la reacción de la mayoría de la población. La célebre frase del impuesto presidente de facto R. Michelletti: “Mañana todos a trabajar que aquí no ha pasado nada” pronunciada ese 28 de junio de 2009 en horas de la tarde al ser juramentado por el Congreso Nacional tras leer inmoralmente una carta con la rúbrica falsa del Presidente Zelaya, no tendría resonancia, aún teniendo la dictatorial medida de cerrar medios y manipular la información por los medios de comunicación tradicionales, pues muchas personas de diferentes sectores sociales salieron a las calles a repudiar el retrogrado acto; así mismo la comunidad internacional al unisonó condenaron y rechazaron las relaciones diplomáticas y de cooperación con Honduras mientras estuviera gobernada por los usurpadores(pero si hay que hacer énfasis, en que Estados Unidos jugo, como siempre, sucio en este lamentable suceso). De tal manera que grupos campesinos, grupos étnicos, estudiantes, profesores, obreros, académicos, artistas, intelectuales y diversos grupos de la sociedad hondureña condenaron y se aglutinaron en el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, actualmente conocida como Resistencia. La Resistencia creció en militantes en vez de disminuir como pensaban los analistas de régimen, los empresarios y los sistemas de inteligencia militar (pagados por los impuestos del pueblo para cometer la traición de amenazar, torturar y asesinar).


Ahora cuando Porfirio Lobo gobierna con una minoría de apenas un cuarto del padrón electoral, electo en una de las elecciones más cuestionadas de la historia de Honduras por ser elecciones impuestas frente a la ilegalidad contextual, comienzan la campaña de desprestigio contra los sectores que se oponen a seguir gobernados por dos partidos que nunca dieron el paso para democratizar el país en los diversos sentidos (económica, política y socialmente). Posteriormente el embajador estadounidense convoca a los liberales a una reunión con el voraz deseo de “ayudarlos a unificarse” o mejor dicho mantener los intereses en el bipartidismo, de donde algunos liberales tradicionales salieron diciendo que hay que unir el partido liberal; mientras tanto los cachurecos comienzan con pocos meses de gobierno a realizar asambleas políticas(por otro lado la oligarquía utiliza por todos los medios el distraer e imponer cánones, como lo hace con la selección de futbol). ¿Qué se denota de lo antes señalado?, pues la respuesta, sin duda, esta clara, el sistema bipartidista esta quebrantado ante el descontento popular.


En las últimas dos elecciones presidenciales el abstencionismo ha sido contundente, en el 2005 un 46% no fue a las urnas y en 2009 más del 50% del padrón electoral no fue a ejercer el sufragio (hay que entender las manipulaciones a través de funcionarios y medios de comunicación para ocultar estas cifras, puesto que el conocido corrupto Arturo Corrales es el cerebro de estas acciones). La desigualdad social ocasionada por la corrupción en las insipientes instituciones gubernamentales y municipales, que generan año con año el enriquecimiento ilícito, la politización inmoral del acceso a la población de los servicios públicos, la evasión al fisco (principalmente por los grupos empresariales), entre otros males son el causal del descontento social en Honduras. El golpe de Estado del pasado 28 de junio ha sido un detonante de una bomba que estaba a punto de estallar. Por ello la oligarquía y los dirigentes de los partidos políticos tradicionales están sumamente preocupados; pero ¿hay algo que les da cierta confianza?, indudablemente sí, es la fe en su poder y dinero para sobornar, intimidar y comprar al mejor postor.


Sin embargo la sonada a resistir ante los abusos sistemáticos resuena en las aldeas, cantones, pueblos y ciudades; a tal grado que los militantes del frente de Resistencia superan al de los partidos tradicionales. Las preguntas serían entonces: ¿qué es la Resistencia frente al bipartidismo? y ¿qué hace la Resistencia frente a la actual coyuntura?, las respuestas pueden ser difíciles pero fáciles a vez, a la primera contestaría, que la Resistencia se convierte en una alternativa de cambio frente al tradicional antidemocrático monopolio bipartidista para abrir caminos hacia el mejoramiento de la equidad social mediante mecanismos productivos, políticos y socio-culturales de desarrollo nacional. La otra la contestaría así: la Resistencia es el primer gran movimiento político de pluralidad social (conformado por hondureños y hondureñas de diferentes ideologías, condición de género y otras diferencias sociales) que surgió y actualmente evoluciona tras los abusos de poder de los grupos que actualmente gobiernan el país; dicho movimiento de Resistencia popular trabaja en todo el país frente a las adversidades del poder sectario y sus vicios (engaño, clientelismo, proyectos sociales politizados y corrupción cotidiana).


En conclusión, estamos ante una coyuntura histórica que ha generado polarización, pero a la vez centra esperanzas en poder llevar a Honduras al desarrollo socio-económico en mejores condiciones democráticas. Sin embargo las adversidades están en cada esquina producto de una moral corroída de la mano un sistema judicial injusto, de políticos neo caudillistas y de la ignorancia centenaria que apuesta por seguir hundiendo en las “onduras” a nuestra Honduras. En cada ciudadano y ciudadana esta la decisión de conducir a Honduras a un nuevo horizonte de desarrollo en igualdad de oportunidades…



[1] Muchos escritores como, Paulino Valladares y Carlos Izaguirre apostaban por la idea falangista (planteamiento político conservador de Primo de Rivera en España) de dominio gubernamental fuerte que estuviera sobre el nivel de los partidos políticos en constante lucha armada para las primeras décadas del siglo XX. Fue así que en medio del sectarismo político y de la capacidad de control político-militar el caríismo se impuso a través del inmoral continuismo en nombre de “dios” y de la “paz y la democracia”. La dictadura de Carías Andino supuso la represión mediante el exilio, la cárcel y la muerte. Véase sobre el tema de las listas de personas afectadas por la dictadura: Inestroza Evelio, “documentos clasificados de la policía secreta de Carías(1937-1944)”, IHAH, 2009.


martes, 8 de junio de 2010

Estreno Documental Quién Dijo Miedo en Argentina


Ayer lunes 7 de junio se proyectó el documental "Quién dijo miedo. Honduras de un golpe" de la directora Katia Lara. La proyección se realizó en el cine Gaumont, que es una de las salas nacionales más grandes y tradicionales de la ciudad de Buenos Aires y que pertenece al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
La entrada era gratuita y el público colmó totalmente las instalaciones, había mucha gente parada en los costados y en la parte trasera de la sala así como otros lograron sentarse en el suelo de los pasillos de acceso.
El documental no tuvo ningún desperdicio y captó totalmente la atención del público que participó con silbidos o con aplausos según los personajes que aparecían en la pantalla.
Profundamente emotivo, desgarrador, fuerte, testimonial y muy pero muy pedagógico.
Quizás uno de los aspectos más movilizadores es ver a un pueblo que defiende sus derechos y su dignidad a como de lugar y de acuerdo a las circunstancias.
Parece mentira que dos pueblos hermanos pero distantes geográficamente, en este caso el hondureño y el argentino, con historias que al mismo tiempo son diferentes y muy parecidas, puedan sentirse tan unidos en la defensa de valores comunes tan preciados como la libertad para decidir cómo queremos ser y vivir.
Gracias hondureños, gracias Katia Lara y su equipo de colaboradores.
Por el Frente Nacional de Resistencia Popular y por la Asamblea Constituyente,
Cordialmente Néstor Fuentes

"Donde hay una necesidad nace un derecho" ..... Eva Perón
"Quien lucha por la liberación ya es libre" ...... Ernesto Che Guevara


sábado, 5 de junio de 2010

Oliver Stone: "El Golpe de Estado en Honduras fue una vergüenza para Estados Unidos"


Tegucigalpa, 04 de mayo de 2010. El cineasta norteamericano Oliver Stone, calificó como una vergüenza el golpe de Estado contra Manuel Zelaya Rosales, en alusión a la posición del gobierno norteamericano, sobre lo ocurrido el pasado 28 de junio de 2009.


“Lo ocurrido en Honduras fue una vergüenza, una desgracia, hubo un golpe de Estado, sacaron al presidente sin motivo”, dijo Stone en una entrevista transmitida por la cadena norteamericana CNN en español.



El director, criticó que el presidente norteamericano Barack Obama, “no movió un dedo” durante el golpe de Estado contra Zelaya, y añadió que el presidente demócrata, hizo ruido pero nada más.


La mención de Honduras en la entrevista, surgió después de una pregunta sobre si ha visto un cambio en Estados Unidos, en relación a la política norteamericana sobre América Latina, durante la presidencia de Obama.



Stone respondió sobre la pregunta, que “había mucha esperanza cuando Obama asumió el poder, después que le diera la mano a Chávez en Trinidad y Tobago durante la Cumbre de las Américas”, señaló que lamentablemente no vino nada después de eso, no le presto atención, (América Latina) el Departamento de Estado siguió con lo mismo y colocó el ejemplo de lo corrido en el país.


El cineasta, productor de seis documentales, dos de ellos sobre la vida de Fidel Castro, esta presentando en Latinoamérica su ultima producción, un documental titulado “Al Sur de la Frontera”, en el que aparecen siete presidentes sudamericanos.



Stone, un neoyorquino, ex infante de la marina, es ganador de tres Premios Oscar y numerosos premios más, como director y guionista cinematográfico, su último documental “Al Sur de la Frontera” se estrenará en las salas norteamericanas el próximo 25 de junio.


jueves, 3 de junio de 2010

Los pininos de Bernard




Por Chorompo Gutiérrez


En el curso de su vida Jorge Luis Borges trabajaba solamente en lo que le apasionaba. Lo demás le era incompatible con su forma de ser. Fue, su pasión por la literatura la que le llevó a trabajar celosamente como director de bibliotecas en Buenos Aires en los tiempos de Perón y Evita. Fue su vida ese interés por la literatura, y esa obstinación por lo que le atraía, la que le llevó al trabajo bibliotecario. Según los que califican, esta actitud lo mantuvo al margen del peronismo y por lo que nunca enchufó con este.

Este despecho al peronismo fue razón suficiente para que Juan Domingo Perón buscara la revancha y la mejor forma que encontró para burlarse de él, no fue su despido, sino que le nombró director de rastros municipales.


El día de hoy, el Ministro Golpista del PINU, Bernard Martínez, quien en los primeros días del golpe anduvo haciendo lobby en Estados Unidos junto al también ministro golpista del ministerio del trabajo; cansado del "atrevimiento" de Eduardo Bahr, al prestar la Biblioteca Nacional para eventos culturales, sociales y políticos de la Resistencia, le ha ordenado que cancele el evento "Derechos Humanos y Comisión de Verdad", con el subterfugio de que la Secretaría lo ocuparía el día de hoy ese salón.

Aquí, hay que metérselo bien bajo la piel, desde el momento mismo que el Gobierno de Pepe Lobo, nombra Ministros Golpistas, nunca optó por un Gobierno de unidad Nacional, sino de exclusión popular. Tan es así que a la ONU, HA NOMBRADO A LA HIJA DE CARLOS FLORES FACUSE (el principal golpista) Y NUERA DEL 'INVISIBLE', que es de nacionalidad gringa y va a parir a USA.

Por eso la cancelación d este foro de Derechos Humanos en la Biblioteca Nacional, no es contrario al "Gobierno de Unidad Nacional", por que nunca lo ha sido; es más es coherente con sufilosofía. En su intimidad y fuera de ella, todo el aparato estatal porta en su ADN su esencia golpista y no van a permitir espacios al Frente Nacional de Resistencia Popular. Creer que los golpistas van a prestar las instalaciones del Estado ha sido una ilusión vana de la cual no nos debemos asustar. Nuestro trabajo va a seguir siendo en las calles y en las sedes de las organizaciones populares, los espacios del Estado ocupados por los golpistas, para el Frente siempre fueron una quimera, una utopía. El ADN golpista no conjugará nunca con la conciencia crítica del Frente inyectado por la epidemia del inconformismo.

Estoy convencido de que el multicampeón golpista de Bernard Martínez igual que la ministra de facto que le antecedió, son los grandes campeones de la incultura, de la educación y el desarrollo social, que refractan una clase dominante que siempre vivió del "subsidio" internacional, al que apostaron con la tormenta "Agatha" y del pillaje al estado, por lo que Honduras nunca ha crecido nada.

La ingenuidad nos pudo llevar a creer que Bernard Martínez, por ser representante del Pinu, o mas bien del golpista Corrales era diferente; pero no hay exculpatoria para este Ministro golpista inculto e intransigente al que si hay que abrirle las puertas para que entre a trabajar en un rastro municipal para que venda carne en canal por cortes o por libra. Haciendo mías estas palabras hermosas de Kierkegaard concluyo diciendo que el gobierno golpista de Lobo, odia el pecado del golpe y, al propio tiempo, se teme al arrepentimiento.



Quién dijo que yo necesito trabajar en este país si aquí lo tengo todo", suelen jactarse diputados y "turcos" en Honduras

".

martes, 1 de junio de 2010

¿Quién dijo miedo?


Próximamente en estreno en Honduras

sábado 29 de mayo, 6:41 PM

Buenos Aires, 29 de mayo (Télam).- "Quién dijo miedo", un documental de la exiliada hondureña Katia Lara sobre el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya Rosales, será exhibido el lunes 7 de junio, con entrada libre y gratuita, en el Espacio Incaa KM 0, Cine Gaumont, de la ciudad de Buenos Aires.

Con la presencia de Lara y el productor Carlos del Valle, las exhibiciones en Argentina -y también en Bolivia- serán las primeras de una gira por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, que culminará el 28 de junio, aniversario del golpe, con la presentación del documental en Honduras.

La película, que se verá a las 19.30 en la sala ubicada en avenida Rivadavia 1635, muestra la lucha pacífica de un pueblo que se resiste a la dictadura, y ofrece las claves para entender la naturaleza profunda de este nuevo golpe en Latinoamérica, de estas nuevas formas de afianzar los más antiguos privilegios.

Actualmente, la directora Katia Lara se encuentra en la Argentina en carácter de exiliada luego del brutal golpe de Estado en Honduras contra Zelaya, quien fue secuestrado por el ejército y sacado del país.

El recorrido de la presentación del documental incluye ciudades como Madrid, Hamburgo, París, Bruselas, Managua, San Salvador, Guatemala, San José, Caracas, Washington y San Francisco.

"Ha sido fuerte y doloroso este proceso. Hemos perdido compañeras y compañeros valiosos, el exilio no estaba en nuestro horizonte. Pero también ha sido una tremenda inyección de razones para continuar luchando por la refundación de Honduras y para seguir creyendo en una Latinoamérica unida por la solidaridad y la dignidad", afirmó la directora.

Y agregó: "No hay democracia en un país donde miles de hombres y mujeres elegimos todos los días entre la indefensión y el exilio. Hoy tengo el privilegio y la responsabilidad de contar nuestra historia de resistencia pacífica".

"La movilización latinoamericana frente a los hechos en Honduras debe crecer y fortalecerse para obligar a los gobiernos del mundo a actuar en consecuencia con el anhelo de sus pueblos en lugar de hacerlo a favor de los intereses imperialistas", sostuvo Lara.

"Quién dijo miedo" sigue al pueblo hondureño en resistencia de la mano del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, con lo cual asistimos a este tramo de la historia de un pueblo que se resiste a continuar siendo el laboratorio de ensayo de los Estados Unidos en contra de los procesos de cambio en América Latina.

La película saca a la luz crímenes que la dictadura de Roberto Micheletti ocultó tras el cerco mediático.

Cada día, durante seis meses, la resistencia al golpe se manifiesta pacíficamente a nivel nacional y se fortalece a pesar de la represión: detenciones ilegales, golpizas, mentiras, tanquetas, toques de queda, asesinatos, desapariciones, estado de sitio, allanamientos, cierre de medios y amenazas de muerte. (Télam).- pap-dsg29/05/2010 18:41

viernes, 28 de mayo de 2010

Representación hondureña en Festival Internacional de Poesía de La Habana 2010




Honduras: poesía de combate
Por Rosa Baez


Emotiva tribuna de denuncia y combate devino la Jornada de la Poesía Hondureña que se desarrollara en la tarde de hoy jueves, en la Casa del ALBA, en Línea y D, en el Vedado. Con la presencia del poeta cubano Alex Pausides, compartieron la sesión de lectura el poeta italiano Gaetano Longo, la ecuatoriana Nohad Atala, y el bahamense Obediah Smith. El costarricense Norberto Salinas se expresó con palabras emocionadas por la libertad de nuestros 5 compatriotas y en apoyo a la causa del pueblo hondureño.


Como una muestra más de los lazos de amistad y solidaridad de los pueblos de Honduras y Cuba, inició la lectura poética el joven Eduardo Ponce, hijo de una de las poetas en Resistencia, Waldina Mejía. Eduardo se encuentra en Cuba como estudiante de la ELAM y aunque no creía poder enfrentar el reto, leyó emocionado un soneto compuesto por su madre.


Marcados por la triste noticia de un nuevo asesinato en su sufrida tierra, y emocionados por el homenaje que le rindieran los asistentes, los poetas hondureños Samuel Trigueros y Rigoberto Paredes hablaron sobre los artistas en resistencia y dieron lectura a sus poemas así como a los de los poetas Fabricio Estrada y Mayra Oyuela.

Alex Pausides, que al inicio de esta actividad declamara un poema del poeta Roberto Sosa, Poeta Nacional hondureña, quien por motivos de salud no pudiera asistir a la cita, manifestó que la Declaración Final de este Festival apoyaría la causa del pueblo hondureño y les ratificó a nuestros hermanos que Cuba ha estado junto a Honduras desde el momento mismo del Golpe de estado en Junio pasado.



Mañana continuarán las actividades con el Día de la poesía de los pueblos bolivarianos y las acciones poéticas en los municipios, como parte del ya habitual espacio Poesía itinerante


También se realizará una Feria del libro y se llevarán a cabo lecturas de poemas ante los monumentos a Salvador Allende, Omar Torrijos, Benito Juárez y Eloy Alfaro, en la Avenida de los Presidentes. Finalmente en el Teatro Lázaro Peña de la CTC tendrá lugar el Concierto de la Independencia.